¿DEBE UN ABOGADO ACEPTAR CASOS DE FAMILIARES?

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Supongo que a estas alturas, en más de una ocasión, ya habrás recibido la llamada de algún amigo buscando consejo ante un despido reciente, o la de algún pariente que no sabe qué hacer con unos inquilinos que llevan sin abonarle la renta del alquiler desde hace más de medio año, o la de un hermano que acaba de recibir una multa por exceso de velocidad.

Estas típicas consultas, e incluso otras de mayor calado, normalmente, empiezan a aflorar tan pronto como tu entorno más cercano tiene noticia de que te has licenciado en derecho.

Son una bendición, por la oportunidad de crecimiento que brindan, pero también pueden una fuente de estrés, ya que lo más seguro es que tú no sepas ni por dónde empezar, quieras cumplir con las altas expectativas que crees que tus conocidos tienen sobre ti y te atemorice la idea de dejar escapar a un cliente.

Así es que, fácilmente puedes verte envuelto en la disyuntiva entre aceptar encargos de familiares y conocidos, o invitarlos a que se busquen a otro abogado. La cuestión no es baladí, ya que optar por una u otra, es como optar por retener lo que puede ser una oportunidad de crecimiento o regalársela a la competencia.

Para resolver el dilema, mi consejo es que apeles al sentido común y que te hagas la siguiente pregunta. ¿Aceptarías llevarle cualquier asunto a cualquier cliente? Seguramente la respuesta sea negativa, así que aplica el mismo criterio a los asuntos de tus conocidos.

Al igual que te digo que no debes rechazar el caso de un familiar, o cualquier otro cliente, por miedo a no dar la talla, también te diría que no te dejes arrastrar por los vínculos familiares y el miedo a perder una oportunidad.

Incluso, en algunas ocasiones, puede ser contraproducente, tanto para ti como para tu pariente o amigo, que te encargues de su defensa. Aunque la casuística es amplia, se me ocurren dos situaciones claras:

La primera, cuando después de estudiar escrupulosamente el tema, notas que éste se escapa de tu control.  Si el asunto es de cierta envergadura y te encuentras un poco abrumado, lo más sensato es indicarle a tu potencial cliente que contrate a otro profesional. En tal caso, con decir que el tema no es de tu especialidad debiese ser suficiente. Además de entenderlo, tu pariente o amigo, agradecerá tu honestidad, y será más proclive a volver a contar contigo en el futuro.

La segunda, cuando el asunto revista cierta gravedad o importancia y te supere, aléjate. Piensa, por ejemplo, en temas penales o de otra índole, en los que tu nivel de empatía con la causa llega a lo personal. En esos casos, cuando exista riesgo de que pierdas la objetividad e incluso la tranquilidad y serenidad necesarias en toda defensa, es aconsejable que te apartes del asunto y sea otro el que se encargue.

Con esto no quiero decir que debas rechazar los asuntos que lleguen de la mano de familiares, amigos y conocidos, ni mucho menos. Únicamente pretendo que te liberes de la carga con la que muchos viajamos al inicio de nuestras carreras, y que nos llevó a sentir la obligación de decir que sí a todos nuestros conocidos, aún cuando en el fondo sabíamos que no debíamos gestionar el asunto.

Mi única pretensión es que antes de aceptar el asunto de un familiar o amigo, primero reflexiones sobre el mismo y después tomes la decisión.

Por el resto, considero que amigos y familiares generalmente son un buen trampolín para adquirir experiencia y empezar a generar negocio.

En más ocasiones de las deseadas, verás como las consultas que llegan de tu entorno tienen un carácter meramente informativo, pero no terminan derivando en ninguna venta. Muchas veces nuestros amigos y familiares lo que quieren es contar con una primera opinión, pero no está pensando en meter el asunto en manos de ningún abogado, ni mucho menos, en las tuyas.

Si esto ocurre no te lo debes tomar como algo personal. Es normal que quien tiene un problema jurídico busque al mejor profesional, tú no cuentas con mucha experiencia y ellos lo saben. Además, dicen que nadie es profeta en su tierra. En todo caso, si estás interesado en llevarle el asunto y tu pariente o amigo ha acudido a ti, demuéstrale que tú eres el profesional que anda buscando.

Si aspirar a poder vivir de la profesión, en otro post te hablaré sobre la necesidad de ser, además de un buen profesional, un buen vendedor. También te daré algunos trucos para afrontar con éxito la primera reunión con tus clientes e incrementar los niveles de confianza, lo que podrás aplicar también con tus clientes familiares y amigos.

Y tú ¿Cómo gestionas los asuntos que te llegan de familiares y amigos? ¿Has rechazado alguno en alguna ocasión? ¿Cuál fue el motivo? Anímate a compartir tus experiencias conmigo, estaré encantada de leerte y conocer tu opinión.

1 Comentario. Dejar nuevo

  • Una vez más te felicito!! Me resulta muy agradable esta entrada de tu blog.

    Es muy cierto ese estrés que sufres cuando eres un recién licenciado o graduado en Derecho. Realmente, tienes muchas ganas de comerte el mundo y adquirir toda la experiencia posible para ser un buen profesional, sin embargo, tienes mucho miedo a llevar asuntos tu sólo, sin apoyo, y a «tirarte a la piscina», y cuánto más, si se trata de algún tema familiar o personal.
    Hablo desde mi propia experiencia. Yo misma a día de hoy me siento temerosa de estar ahí, al pié del cañón, y lo cierto, es que cuando se trata de un tema familiar, dónde lo que deseas es que te valoren y temes equivocarte; o personal, que te afecta a todos los niveles, quizás sea mejor desligarlo un poco de nosotros y contratar a un compañero. En mi caso, se trataba de un tema muy personal, que me afectaba más de lo que me hubiese gustado, por lo que mi elección fue descargarme de ese lastre y gran responsabilidad, que era foco de mucho estrés y para el cuál, al menos, todavía, no estaba preparada.

    No obstante ello, como tu bien dices, todo debe ser objeto de valoración. Por que al principio es cuando más miedo tenemos, pero no debemos permitir que ese miedo nos detenga, y cierto es que admiro a los valientes!! A esas personas que no se dejan intimidar, por que al fin y al cabo, en esta vida estamos para APRENDER. Eso si, considero que hay que ser prudentes y honestos. Que si un asunto no es para nosotros, pues no es para nosotros y no importa. No es ninguna derrota o fallo, sino todo lo contrario. Demuestra integridad, honradez y valentía. Cada uno debe ser consciente de sus propias limitaciones. «Agua que no has de beber….»

    Considero que cada oportunidad que te brinda la vida, deber aprovecharse con SABIDURÍA. Todo llega a su debido tiempo.

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