10 CONSEJOS PARA UN INTERROGATORIO EFICAZ EN EL JUICIO CIVIL

interrogatorio juicio civil

Hace no mucho tiempo, durante el transcurso de una distendida conversación entre colegas, surgió el debate acerca de qué cosas solían dar mayores quebraderos de cabeza al inicio de la carrera profesional. Muchos de nosotros, coincidimos en señalar la dificultad de los interrogatorios.

A modo de anécdota, te contaré algo que me ocurrió durante mis primeras actuaciones.

Recuerdo con claridad mi primer juicio. Era un juicio verbal y había preparado los interrogatorios concienzudamente durante todo un fin de semana. Sin embargo, una vez en sala, el juez me interrumpía constantemente, por considerar que las preguntas estaban mal formuladas, pues o eran impertinentes o incluían valoraciones. Aunque seguramente no fuese para tanto, tengo la sensación de que el juez no dejaba de repetir aquella frase de “letrada, esa pregunta no procede”, lo que disparaba mi nerviosismo y hacía que perdiese el hilo continuamente.

Poco tiempo después, en la que sería mi tercera intervención, durante la celebración de una vista de juicio verbal, con poco acierto, propuse la declaración de un testigo del que, con posterioridad, supe que, a pesar de no tener relación con ninguna de las partes en el pleito, sí tenía cierto interés indirecto en el resultado del mismo.

Tal y como te estarás imaginando, las respuestas que daba este testigo a mis preguntas eran totalmente desfavorables. Pues bien, en este caso, bajo la esperanza de que en algún momento se contradijese, prolongué en exceso un interrogatorio que, a todas luces, me estaba resultando perjudicial. Tanto fue así que, después de unas cuantas preguntas formuladas, el juez, con una mueca entre sorna y compasión me dijo: “Letrada, ¿va usted a seguir preguntando?, ¿no ve que cuánto más pregunta, peor le va?”. En ese momento, cesé en el interrogatorio y me di cuenta que, hacía mucho rato, que debía de haberle puesto fin.

Como ves, saber qué preguntar, cómo hacerlo, cuándo hacerlo, de qué forma impugnar las preguntas del contrario o cuándo poner fin al interrogatorio, son aspectos fundamentales para cumplir con un interrogatorio eficaz. Ten en cuenta que, en la mayoría de los pleitos, se discuten hechos, y, el fallo de la resolución que dicta el juez depende, principalmente, de cómo éste percibe lo que las partes, testigos y peritos dicen y hacen durante sus declaraciones.

No sé tú cómo lo estarás llevando, pero si eres uno de los míos, en este post te dejo diez consejos que te ayudarán a conseguir unos interrogatorios eficaces. En principio, estas pautas están pensadas para el proceso civil, aunque como verás, muchas de ellas tienen un carácter general y son aplicables a otros órdenes jurisdiccionales.

 

1. Prepara una batería de preguntas

Aunque es sumamente importante que prestes atención a todo cuanto ocurre durante los interrogatorios y que vayas adaptando tus preguntas tirando de la improvisación, de entrada, es recomendable que elabores una batería de preguntas esenciales. Con esta lista te aseguras de que ningún punto fundamental queda en el tintero.

 

2. Preguntas pocas, pertinentes, claras y concisas

Si quieres atraer la atención del juez deberás ir al grano y preguntar sobre lo que está siendo objeto de debate.

La regla general es que debes formular pocas preguntas. Además, deben ser claras y precisas. Personalmente no soy partidaria del uso de la fórmula introductoria ¿no es más cierto que…?, ya que creo que solo sirve para confundir y dilatar la pregunta y la respuesta.

 

3. Evita introducir en tus preguntas valoraciones, calificaciones y conceptos jurídicos

Ninguna de las preguntas que realices debiese ser sugestivas ni incluir valoraciones o conceptos jurídicos (art 302 y 368 LEC). Si fuesen así, aunque no siempre ocurre, debiesen ser inadmitidas.

Con más frecuencia de lo deseado se hace uso de preguntas sugestivas (esas que incluyen la respuesta o se la sugieren al testigo). Sin embargo, a mi juicio, las preguntas inducidas, salvo cuando se refieren a aspectos de poca relevancia y sirven para situar al testigo antes de realizar otra pregunta, restan credibilidad al testimonio, que acaba percibiéndose como dirigido y preparado.

 

4. Formula una pregunta por cada hecho y establece un orden

No te líes con incluir varias cosas en una misma pregunta. Ve paso por paso y que cada pregunta se refiera a un solo hecho o una sola afirmación.

Si eres tú el que inicia el interrogatorio es aconsejable que lo organices un poco. Si es posible sigue un orden cronológico, en otro caso, haz agrupaciones por hechos relacionados.

De esa forma lograrás un interrogatorio fluido, captarás mejor la atención del juez, y lo que es más importante, facilitarás su comprensión acerca los hechos.

 

5. Formula las preguntas de los interrogatorios de parte en sentido afirmativo

La LEC prevé en su artículo 302.1 que las preguntas a las partes se formulen en sentido afirmativo, de forma que puedan responder con un monosílabo. Sin embargo, en la práctica, la mayoría de los jueces no son muy rigurosos en ese extremo y permiten preguntas más o menos abiertas.

Si crees que es importante que el juez escuche la declaración de tu cliente, sin perjuicio de la valoración que de la misma se haga, aunque con mesura, puedes arriesgarte a formular alguna pregunta un poco más abierta.

Respecto de los interrogatorios de los testigos, la ley no establece la exigencia de que se formulen en sentido afirmativo.

 

6. Utiliza preguntas abiertas con tus testigos y cerradas con los demás

Cuando se trata del interrogatorio de tu cliente o de los testigos propuestos por ti, cuyos testimonios has preparado, puedes optar por preguntas abiertas, esto es, preguntas que le permitan dar una respuesta más o menos extensa. De hecho, es aconsejable, que aunque no todas, sí hagas alguna pregunta de esa forma, ya que esto transmite que la declaración no fue hecha a medida.

Sin embargo, cuando lo que toca es interrogar a la parte contraria o a los testigos propuestos por la misma, ante la duda, opta por preguntas cerradas. Es decir, preguntas que deban de responderse con un monosílabo o en pocas palabras y que no dejen margen para aclaraciones extra. Son altísimas las probabilidades de que un testigo hostil declare en tu contra, por lo que cuanto menos hable, mejor.

 

7. Rebate los testimonios contrarios

Es importante que en la medida de lo posible intentes rebatir los testimonios contrarios. Aunque la forma principal de hacerlo es durante la fase de repreguntas, si todavía estás a tiempo, también puedes preguntar sobre esos mismos hechos a tus testigos y peritos. Respecto de estos últimos, es muy interesante que hagas uso de la posibilidad que te concede el artículo 347.2.5º de la LEC, y que tu perito critique y contradiga los dictámenes de las partes contrarias.

Al margen de lo anterior, si estás en fase de repreguntas y tienes la sensación de que, consciente o inconsciente, se está faltando a la verdad, si quieres refutar las declaraciones contrarias con éxito, puedes aplicar estas dos técnicas:

  • Alarga el interrogatorio al máximo.
    Es la única excepción a la regla general de pocas preguntas. Cuando se trata de testigos que intuyes que no están contando todo lo que saben, evita el enfrentamiento directo. Es mucho más fructífero estirar el interrogatorio al máximo y preguntar sobre detalles. Con un poco de suerte verás cómo pronto surgen las contradicciones o respuestas evasivas del tipo “no sé” o “no lo recuerdo”.Cuando se trata de peritos, éstos casi nunca suelen mentir, por lo que si realmente no creen en lo que está diciendo, si insistes un poco, terminarán desdiciéndose. Eso sí, si te encuentras con un perito categórico, después de dos o tres preguntas respondidas con rotundidad, retírate, no tienes nada que hacer.
  • Acelera el ritmo del interrogatorio.
    Si quieres crear una mayor tensión y que el testigo disponga de menos tiempo para pensar, recurre a preguntas más cerradas y acelera el ritmo. Sé rápido preguntando y no le des la oportunidad para explayarse.

 

8. Si no conoces la respuesta, mejor no preguntes

Por regla general, cuando se trate de preguntas cruciales para la defensa del pleito, si no conoces la respuesta que te van dar, mejor no preguntes. En ocasiones no te quedará más remedio que arriesgarte, pero en todo caso, valóralo antes de lanzarte. Si es algo sobre lo que no preguntó la otra parte y la respuesta puede perjudicarte, lo más sensato quizá sea no preguntar, ya que aquella puede ser devastadora

 

9. Impugna las preguntas del contrario sólo cuando haya motivo para hacerlo

Aunque en la práctica no es un mecanismo muy utilizado, debes saber que la ley te concede la posibilidad de impugnar las preguntas formuladas por la otra parte, tanto para el caso del interrogatorio de parte (art. 303 LEC) como de testigos (art. 369 LEC), siempre y cuando las mismas no se ajusten a las previsiones legales.

Mi consejo es que no abuses de esta práctica ya que altera la fluidez del interrogatorio. En su lugar, espera un poco a ver la reacción del interrogado, ya que puede que éste disponga de armas más que suficientes para defenderse por sí mismo. Si no es así, y consideras que se le está intentando confundir o dirigir sus respuestas mediante la introducción de sugestiones, valoraciones, etc. impugna la pregunta. Eso sí, recuerda invocar la infracción cometida, pues no basta con que la pregunta sea incómoda o contraria a nuestros intereses.

10. En caso de inadmisión de una pregunta, antes de retirarla o protestar, intenta subsanarla

En ocasiones, cuando se produce la inadmisión de alguna pregunta, el letrado, en lugar de volver a plantearla, la retira sin más.

Mi consejo es que, siempre y cuando consideres de interés la pregunta que has formulado, antes de protestar, pidas, al amparo del artículo 231 LEC, subsanar el defecto cometido y volver a plantearla.

Si quieres protestar directamente eres libre para hacerlo, pero más razonable parece solicitar primero la posibilidad de subsanar el defecto. Lo lógico es que el juez acceda a ello, y, si no es así, siempre podrás formular protesta.

Y tú, ¿Qué tal llevas tus interrogatorios? ¿También eres de los que encuentra ciertas dificultades en su desarrollo? Anímate a dejar un comentario y compartir tus experiencias conmigo, estaré encantada de leerte.

Además, si te ha gustado este artículo y crees que puede ser de utilidad para otros, no dudes en compartirlo.

6 Comentarios. Dejar nuevo

  • Hola, tengo solicitado el interrogatorio de parte y no acudirá.
    Llega el juicio y no sé cómo actuar en este caso. Daré la documental por reproducida y pediré interrogatorio de parte… no sé si debo llevar las preguntas escritas… o qué hacer… ni que preguntas hacer, ya todo es confeso ¿

    Es por deudas laborales. ¿No es cierto que le debe los salarios de los meses de tal tal por un importe total de? ¿No es cierto que le debe 1000 euros en horas extraordinarias? …

    Gracias

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    • Esther Pérez
      16 octubre, 2017 8:19 pm

      Hola Brian,
      Lo habitual es que le tengan por confeso sin más, lo que solicitarás una vez sea admitido el interrogatorio de parte y puesto de manifiesto su incomparecencia. Si puedes entérate un poco de cuál es el criterio del juez. Y por si a caso lleva una relación de hechos sobre los que entiendes que debe operar la confesión, pero no tiene que revestir forma de pregunta, sino más bien de aseveración.
      Un saludo

      Responder
  • Hola Mi inconvenientes es que siempre las realizo en sentido afirmativo y es observado por el juez, como seria realizar un pregunta que no este en sentido afirmativo

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    • Esther Pérez
      18 agosto, 2016 8:31 am

      Hola Sergio,

      Muchas gracias por tu comentario. Supongo que a lo que te refieres es a las típicas preguntas sugestivas que incluyen la respuesta del testigo. Por ejemplo, en lugar de preguntar ¿no es cierto que Juan le dijo que le iba a pagar? o ¿Juan le dijo que le iba a pagar, verdad?, podrías preguntar ¿usted habló con Juan? (respuesta «sí») y ¿qué le dijo? (respuesta «que me iba a pagar») De esa forma, concedes al testigo la oportunidad de que sea él el que diga que habló con Juan y que éste le dijo que le iba a pagar. Hacer alguna pregunta sugestiva que incluya la respuesta no tiene importancia, el problema es cuando todas las preguntas siguen ese patrón.
      Un abrazo.
      Esther

      Responder
  • Buenos días!!!
    Llevo años en esta profesión y coincido contigo en que el tema interrogatorios es de lo más complejo en el proceso.
    Añado una sugerencia por mi experiencia y es no adelantar ni dar por hecho lo que responderán porque cuando la pregunta no recibe la respuesta imaginada todo tu guión puede irse abajo.
    Enhorabuena por tu publicación
    Muy útil.
    Gracias

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    • Esther Pérez
      8 abril, 2016 6:10 pm

      ¡Hola Nuria! Muchas gracias por ese consejo tan acertado que añades. Coincido contigo en que, en los interrogatorios, nada puede darse por sentado. La incertidumbre es una constante es esta profesión y los interrogatorios, un claro reflejo de ello. Supongo que preparar el asunto al máximo, valorando distintas escenarios de respuesta, ayuda a reducirla. Aunque también puede que sólo sea una ilusión de seguridad ya que, cómo tu bien dices, cualquier cosa puede ocurrir y, de hecho, ocurre… Un abrazo!!

      Responder

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