¿ES NECESARIO QUE EL CLIENTE COMPAREZCA AL ACTO DE LA AUDIENCIA PREVIA?

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Con bastante frecuencia, cuando informamos al cliente de la fecha de la audiencia previa, aquél suele preguntarnos si debe asistir.

Casi siempre, en modo automático, solemos responder que NO.

O al menos, eso era lo que me ocurría mí, especialmente cuando el cliente me decía que la asistencia a esta vista previa no le venía muy bien.

En cierto modo yo pensaba: si lo único que se va a  hacer es proponer prueba, y vamos a estar el procurador y el letrado ¿para qué molestar al cliente y alterar el desarrollo de su vida cotidiana?

Sin embargo, con el paso del tiempo descubrí que, aunque aquella parece una solución bastante lógica, no conviene aventurarse en la respuesta si antes no hemos comprobado qué clase de poder ha otorgado nuestro cliente a favor del procurador.

Y es que, en resumen, podríamos decir que si se ha otorgado un poder especial  al procurador para renunciar, allanarse o transigir, el cliente podrá exonerarse de comparecer a la audiencia previa con absoluta tranquilidad, pero si no lo ha hecho, lo más prudente es que comparezca personalmente.

Y a continuación te cuento porqué.

Todo este lío se debe a dos artículos:

Por un lado, al artículo 414.2 de la LEC, que  establece que “al efecto de intentar un arreglo o transacción, cuando las partes no concurrieren personalmente, sino a través de su procurador, habrán de otorgar a éste poder para renunciar, allanarse o transigir. Si no concurrieren personalmente ni otorgaren aquel poder, se les tendrá por no comparecidos a la audiencia”.

Y por otro, al artículo 415.1 LEC, el cual  establece que en el caso de que las partes manifiesten que han llegado a un acuerdo, el tribunal examinará previamente la concurrencia de los requisitos de capacidad jurídica y poder de disposición de las partes o de sus representantes debidamente acreditados que asistan al acto.

De la lectura de ambos artículos, quizá coincidas conmigo, y con muchos tribunales, en que sólo se debiese verificar la concurrencia de poder especial en el caso de que las partes manifestasen su intención de llegar a un acuerdo, pero no cuando cuando tal posibilidad no exista y la audiencia continúe con normalidad, en cuyo caso, bastaría con haber otorgado un  poder general.

Pues bien,  te diré que algunos juzgados entienden que no.

Que en todo caso, lleguen o no las partes a un acuerdo o transacción, si la parte no comparece a la vista de la audiencia previa, entonces, el procurador que la represente habrá de contar con poder especial para renunciar, allanarse o transigir. Y si no es así, se le tendrá por no comparecida a la audiencia.

Los juzgados y tribunales que siguen este criterio suelen argumentar que independientemente de que las partes decidan llegar a un acuerdo, la primera finalidad de la audiencia previa es la de lograr un arreglo o transacción, por lo que si se carece de capacidad para ello, ya no podría cumplirse con dicha finalidad sin poder verificarse las siguientes fases, por lo que la consecuencia debe ser la sanción que impone el precepto, que no es otra que tener a la parte por no comparecida, impidiéndole la proposición de prueba.

Casi nada, ¿verdad?

 

¿Y qué se entiende por poder especial?

Los tribunales suelen entender este poder de una forma amplia, incluyendo:

  • un poder otorgado especialmente para este acto con designación de las partes y el procedimiento para el que se otorga.
  • un poder que siendo general contenga además la mención de la posibilidad de renunciar, transigir, allanarse o desistir aunque no haga referencia a un procedimiento determinado.
  •  un poder general que además contenga la mención de “especial del número 2 del artículo 25 de la LEC”.

 

¿Y si mi cliente no hubiese otorgado poder especial a favor del procurador, podría subsanarse?

Obviamente si te vieses metido en este berenjenal, deberías intentar subsanarlo.

Ahora bien, también te diré que la jurisprudencia nuevamente se encuentra divida:

Una parte, que realiza una interpretación más favorable a la efectividad del derecho fundamental a la tutela judicial efectiva, entiende que debería concederse a la parte la oportunidad de corregir el defecto, dándole el plazo oportuno dentro del conferido en el artículo 418.1 de la LEC.

Esto parece lógico si tenemos en cuenta que la audiencia previa cumple precisamente una función saneadora del procedimiento (Por si sientes curiosidad puedes leer las ST AP Pontevedra, Sección 6ª de 15 junio de 2006, ST AP Girona, Sección 2ª de fecha 28 de junio de 2006).

Sin embargo, otra parte de la jurisprudencia entiende que no sería posible subsanar el defecto, puesto que se trata de un presupuesto procesal.

 

Consejo final…

Con este panorama, lo más aconsejable parece ser cauto y asegurarnos de que nuestro cliente otorgue poder especial a favor del procurador.

De esa forma, para el caso de que no pueda comparecer por cualquier razón,  evitamos  riesgos y disgustos.

Y si no tienes muy claro que poder se ha otorgado, ante la duda, no está demás que tu cliente comparezca al acto de la audiencia previa, o al menos, informarse con anterioridad sobre cuál es el criterio del juez que conocerá del asunto.

¿Crees que resulta excesivo sancionar con tener por no comparecida a la parte por no haber otorgado poder especial a favor del procurador cuando no existe ninguna posibilidad de acuerdo? ¿Te ha sucedido a ti algo similar?

Comparte tu opinión y experiencia dejando un comentario. Seguro que es de gran valor.

 

 

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